Por: Mariano Vázquez Bravo

Maestro en Periodismo por la Universidad de Barcelona. Estudiante de la vida. Escritor por amor a las letras. Investigador y colaborador de varias publicaciones en Iberoamérica.

@MVazquezBravo

Pocas veces hablo de política porque no confío en los políticos pero con las elecciones en la siguiente página del calendario y a raíz de una discusión que tuve hace poco, quiero expresar un par de puntos.

Yo no soy de los que cree en izquierdas y derechas, más allá de para dar direcciones y defiendo que el único centro es el de la ciudad donde vivimos; ese donde está la plaza, el mercado y la iglesia. Para mí, la geografía política solo limita y reduce los espacios comunes al encajonar a priori, a quien tenemos enfrente.

Creo que todo debiera reducirse a progreso y retroceso. Así de fácil: ideas que nos hacen avanzar y caminar hacia atrás, como personas, como sociedad y como nación. Siempre he defendido el matrimonio civil entre personas del mismo sexo porque para mí solamente es un contrato, la igualdad entre hombres y mujeres, la salud pública, el gobierno federalista, la separación entre religión y gobierno, la libertad de expresión, la educación pública laica y la privada como la deseen… algunos de mis amigos me llaman socialista, yo me llamo progresista.

No estoy de acuerdo con la independencia de Cataluña, con los parlanchines de Podemos o con que Grecia no pague lo que debe y esto no me hace, como me han llamado ¡conservador y franquista! Tolero que me llamen como quieran y respeto sus creencias, pero a cambio pido que respeten las mías… ¡eso es progreso!

Como también lo es que el pobre tenga ayuda del Estado; que el anciano que ha trabajado toda su vida pagando impuestos reciba una pensión con la que pueda vivir dignamente; que los niños tengan asegurada su educación, alimentación, seguridad y salud hasta que puedan cubrírsela ellos mismos; que los corruptos sean perseguidos y terminen en la cárcel; que se termine la Monarquía y que aquellos que contaminan, paguen su fechoría. Para mí eso es progreso, como también lo es que Europa muestre humanidad ante el problema de los migrantes y los refugiados.

La despenalización de las drogas naturales es progreso porque se otorga libertad a las personas, sin embargo; si aceptas destruir tu vida consumiéndolas, es el mayor retroceso de todos… pero ¿quién es el gobierno para quitarte la libertad de hacerlo sin molestar a nadie?

Si nuestras acciones nos llevan a ser más humanos y a alcanzar un estado que logre que como especie vivamos en paz con los demás, con el planeta y sobre todo, con nosotros mismos ¡eso es progreso! y eso no cabe en la geografía ideológica de izquierdas, derechas y centros.

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