Por: Jesus Belenguer.

Director de Personal Security (España y Brasil). (https://es.linkedin.com/in/jesusbelenguer)

 

En los cursos de autoprotección que nuestra empresa ofrece intentamos evitar largas enumeraciones de situaciones de peligro y su correspondiente protocolo de respuesta, ya que son aburridas y muy poco eficaces.

Nuestro objetivo es crear instinto, educar supervivientes. El título de este artículo expresa una de nuestras máximas: “Si te sientes afortunado, algo va mal”. Para entenderlo nada mejor que un par de ejemplos:

“Mario llegó hace tres días a Buenos Aires. Esta mañana se le han pegado las sábanas, todavía no se ha recuperado del “jet lag”, sale a toda prisa de la primera cita del día. Al llegar, ha visto una oficina del Banco Nación a dos manzanas. Si se da prisa, puede cambiar un poco de dinero y si no hay muchos problemas de tráfico, llegará a tiempo a la siguiente cita. Sonríe al entrar, no hay cola, cambia trescientos euros y sale a la calle con la esperanza de encontrar un taxi. “Para, para, para…” — piensa cuando nada más salir del banco un taxi dobla la esquina. Levanta el brazo y sorprendentemente el taxi se detiene a su lado. Entra sonriendo y así sigue hasta que en la siguiente intersección, el taxi se detiene y dos tipos con perverso aspecto suben al coche…”

 “Luis ha terminado el informe de la semana y le quedan un par de horas hasta la cena. Decide dar un paseo por los alrededores del hotel. Ha sido una semana dura y le apetece estirar las piernas. “Peoples’ Square” está en pleno bullicio de fin de semana. Se para delante de un anciano que con una habilidad pasmosa hace insectos doblando unos tallos flexibles. Al levantar la vista dos chicas le miran sonrientes. “Hellooooo! Where are you from?” — Le preguntan entre risas y cuchicheos. Se presentan como estudiantes de turismo, alaban el inglés de Luis y le proponen tomar un café en un bar cercano para poder practicar un poco el idioma. A cambio le pueden sugerir una ruta para conocer Shanghai y aprovechar el domingo. Luis está encantado, se dirigen a unas callejuelas cercanas, le van a mostrar un lugar donde sirven los auténticos pastelillos de la luna. Unas horas después, Luis se despierta con un enorme dolor de cabeza en lo que parece un almacén abandonado lleno de trapos sucios.”

Estos ejemplos son reales. Los hemos coleccionado durante veinte años de viajes, misiones, ferias. Hemos hecho más de cien encuestas, unas formales, la mayoría, tomando una copa en el hotel. Por supuesto los protagonistas de las anteriores no se llaman Mario y Luis.

Cada una de las situaciones de la vida normal dan para un curso y los taxis son un  desafío a la seguridad. La tecnología ayuda mucho, las “taxi-apps” (Uber y Cabify) han mejorado notablemente la seguridad allí donde existen. Donde no, seguimos con los viejos consejos:

En muchos casos es barato y seguro llegar a un acuerdo con un taxista local y aún con todo, no olvides grabar el número de teléfono de una empresa de confianza.

Haz una foto del frente del coche al subir y envíala por correo electrónico. No lo hagas disimuladamente, hazlo saber al conductor. Si no tiene intenciones ocultas, no se molestará.

Si no te queda otro remedio que coger un taxi en la calle. Nunca lo hagas donde se supone que puedes estar: a la salida de un banco, del consulado, de un edificio de oficinas… Camina un par de cuadras, descarta el primero y el segundo. Aunque tengas prisa.

Si hay hoteles en la zona, entra sin pudor y pide uno. Los hoteles bien gestionados son un oasis de seguridad, pero también pueden ser una trampa. Dan para otro curso.

Y así, un sinfín de consejos, de técnicas, de herramientas y también de dispositivos, pero la autoprotección cuando realmente funciona es cuando forma parte de nuestro instinto; por eso usamos los sentimientos y en los cursos trabajamos a fondo con ellos.

El primer escalón de la seguridad es conseguir reacciones instintivas, después, eso que llamamos “gestos” que se tratan de la automatización de hábitos seguros. Por ejemplo, descartar el primer taxi que pare, coger las habitaciones en la misma planta del hotel. El último escalón son las técnicas generales: Defensa personal adaptada, técnicas de conducción, uso de la voz, negociación, etc.

Es una actividad apasionante y muy satisfactoria, sobre todo porque la comunidad de los viajeros por motivos profesionales está formada por personas muy especiales;  viajar hace a las personas tolerantes, empáticas y me atrevería a decir que inteligentes y felices. O quizá es que sólo los que son así pueden mantener el ritmo. Pero me estoy dispersando y ya que has llegado hasta aquí, hagamos que la lectura de este artículo mejore tu seguridad.

Estimado lector: Si un día estás en un lugar ajeno a tu experiencia (esos que denominamos de riesgo) y ante una situación cotidiana viene a tu mente la frase: “¡Uff, qué suerte!”. Detente un segundo y analiza la situación. No te dejes llevar. Recuerda que a los “malos” les gusta disfrazarse de oportunidad.

SOCIAL

LO MÁS DESTACADO

Por: Juan Pablo Ramírez B...

POPULAR VIDEO

ARTÍCULOS SIMILARES

NINGÚN COMENTARIO

Deja un comentario