Por: ANDREA P. ALCIBAR
TW. nutrase100@gmail.com

Licenciada en Nutrición y Estudiante de la Maestría en Nutrición Clínica en la Universidad del Valle de México, Campus Coyoacán.nutrase100@gmail.com
Andrea Pérez Alcibar

La gran mayoría, tenemos como eterno propósito bajar de peso, así que decidimos cambiar nuestro estilo de vida y comenzamos con nuestros hábitos alimentarios o realizando ejercicio, sin embargo; muchas veces no vemos los resultados que esperábamos, nos desanimamos y regresamos a las rutinas.

Seguramente lo anterior les es familiar y esto puede pasar por 3 razones principales:

  1. Lo que se decide cambiar de la forma de comer no es lo adecuado. A veces se elimina algún grupo de alimentos como los hidratos de carbono, ya que se cree que “comerlos engorda”. Sin embargo el eliminar este grupo, únicamente logrará reducir nuestro peso rápidamente pero con un alto riesgo de rebote al reintroducirlos y además sometemos al cuerpo a un cambio en el metabolismo, que si se mantiene por mucho tiempo puede degenerar en resistencia a la insulina y diabetes. Otra causa puede ser que comamos muy poco y de manera desequilibrada, sin tomar en cuenta los requerimientos de los nutrimentos necesarios para cada persona, lo que no solo causa malestar físico, desanimándonos a seguir.
  1. El ejercicio no es el indicado. La mayoría del tiempo se escogen ejercicios anaeróbicos (pesas) en lugar de ejercicio aeróbico o cardiovascular y además, el tiempo de actividad no suele ser el adecuado. Para que el ejercicio cause un efecto determinante, se necesitan 45 minutos efectivos de ejercicio aeróbico (correr, nadar, bicicleta, etc.) por lo menos 5 veces por semana, esto logrará mantener la pérdida de peso y de grasa por más tiempo.
  1. El peso en vez de bajar sube. Con el ejercicio, la composición corporal cambia, la masa muscular se incrementa y la grasa disminuye. El músculo pesa más que la grasa, y la grasa abulta más que el músculo. Un litro de músculo pesaría 1.06 kg y uno de grasa 900 gramos; es por eso que el peso aumenta a pesar de que el porcentaje de grasa disminuya.

Para lograr tus objetivos, lo más adecuado es asistir con un experto en nutrición para definir una rutina controlada, monitorear tus cambios y sobre todo evitar poner en riesgo tu salud.

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