Sábado, mayo 27, 2017
Bonus

Por: Isabel Padilla Camarena

Columnista invitada

 

El Nazismo es considerado como uno de los máximos males que ha vivido la humanidad. Al mencionarlo, nos vienen a la mente los horrores de la Segunda Guerra Mundial y nos preguntamos ¿cómo es posible que un pueblo civilizado y moderno haya puesto toda su confianza en un solo hombre y su fanatismo? Hasta la fecha, la pregunta no tiene una respuesta clara pero la historia y algunas teorías sociales proporcionan ideas y perspectivas de lo que el pueblo alemán sufrió para llegar a apoyar un régimen fascista.

Sabemos que la República de Weimar fue un fracaso total y que la gran mayoría concluyó  que la democracia no los sacaría de la crisis económica. Alemania continuaba sin capital ni capacidad productiva; y con la Gran Depresión, su pueblo comenzó a sufrir de hambruna.

Apenas podían mantenerse a ellos mismos y eran forzados a continuar pagando la deuda de la Primera Guerra Mundial.

Pero en medio de la oscuridad de la crisis, surgió un rayo de esperanza que dio al pueblo alemán la fuerza para mantenerse en pie: Adolf Hitler. El Führer, un artista frustrado que vagaba por las calles de Viena esperando que sus pinturas le dieran el sustento diario, ingresó en la política y le dio fuerza a un partido en decadencia. Hitler ganó fuerza y seguidores, mientras que sus deseos y frustraciones pasadas destruyeron por completo su pasión artística para dar paso a la estratégica política y militar.

La crisis económica desacreditó a las democracias liberales, los regímenes absolutistas que surgieron en Italia y la URSS demostraron ser capaces de controlar y resolver los problemas de mejor manera, por ello depositar la confianza en un solo hombre con poder absoluto, parecía la respuesta para salir de la miseria.

Hitler era un excelente orador y con su oscuro carisma atrajo a las masas. El pueblo desesperado escuchaba a ciegas las promesas de una vida mejor y el resurgimiento de una nueva y gloriosa nación. La pobreza de las calles impregnaba las ciudades con aires de terror -hambre, desempleo y violencia- y así las fantasías de un personaje solitario y las ideas de un partido, fueron suficiente para levantar a una nación que parecía derrotada.

Si bien su poder y credibilidad crecía, Hitler no pudo ganar la Presidencia en 1933, sin embargo; el Canciller Von Papen, representante de la derecha, le concedió al futuro dictador, la disolución del Parlamento y autorizó la creación de las SS, las famosas tropas de asalto del ejército nazi.

La inconformidad de Hitler por ser el segundo al mando se desbocó y aprovechó el misterioso incendio en el Reichstag – el parlamento alemán -, para acusar a los comunistas de ocasionarlo, declarando un estado de emergencia y solicitando al Reichstag que le otorgara poderes plenos para pasar leyes o decretos sin su intervención.

Con la Cancillería bajo su mando se dedicó a reorganizar y fortalecer a Alemania, mientras asesinaba a la democracia. Sus ideales racistas y autoritarios fueron desvaneciendo las pocas libertades que el país conservaba, los partidos de oposición desaparecieron y todas las instituciones, la cultura, la economía y la educación cayeron bajo dominio Nazi.

A pesar de lo anterior, el nazismo generó trabajo e ingreso para los miles de desempleados alemanes. Se desarrolló el país a través de la construcción de infraestructura, utilizando un sector de la mano de obra que estaba en paro y el resto destinándolo al campo y la agricultura. La economía de las familias se recuperaba y en clara oposición al Tratado de Versalles, Hitler ordenó la suspensión del pago de las indemnizaciones por la derrota de la Primera Guerra Mundial para que el capital producido en su país, fuera de beneficio para ellos mismos.

Hitler tenía el poder absoluto en Alemania, el Partido Nazi se ganó al pueblo y cuando sus raíces se encontraron firmes en la sociedad, los ideales políticos del partido fueron introducidos con el libro Mein Kampf – la biblia del régimen – y adoptados por la población debido ha que habían demostrado que eran generadores de orden y progreso, y ¿cómo no confiar en el líder y los ideales que en la peor de tus crisis, te dieron ingreso y alimento?

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Por:  Mariano Vázquez ...

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Por: Staff PZ

Las siguientes son expresiones únicas del idioma japonés y resultan fundamentales para cualquier persona que piense visitar aquel país o tener trato con su interesante y amable población.

Al comer:

  • いただきます – itadakimasu:Se usa al empezar a comer como una forma de agradecimiento por la comida, no tiene traducción al español y es tan importante para los japoneses que la pueden llegar a decir muchas veces.
  • ごちそうさまでした – gochisōsama deshita:Se dice al terminar de comer, para agradecer por la comida que se disfrutó y al igual que la anterior, no tiene una traducción literal.

Al salir y entrar de casa:

  • いってきます – ittekimasu:Se utiliza cuando uno sale de casa. En sentido literal es, “voy y vuelvo”, pero puede traducirse como “nos vemos luego”.
    いってらっしゃい – itterashai: Es la respuesta de la persona que se queda en casa. No tiene traducción, aunque lo más cercano podría ser “cuídate, nos vemos”.
  • ただいま – tadaima:Se dice al regresar a casa y equivale a “ya llegué”.
  • おかえりなさい – okaerinasai/okaeri: Se usa para responder al que llega a casa. Puede traducirse como “bienvenido a casa”.

En tiendas:

  • いらっしゃいませ – irashaimase:lo usan los trabajadores de la tienda para dar la bienvenida a los clientes.
    ありがとうございました – arigatō gozaimashita: significa “muchas gracias”. Lo dice el comprador.

En la calle:

  • あの~、すみません – anō sumimasen:se usa para llamar la atención de alguien en la calle. No es correcto hacer una pregunta de imprevisto, puesto que los japoneses son un poco reservados con la gente que no conocen. Significa “emm, disculpe”.

En el trabajo:

  • おはようございます – ohayōgozaimasu:significa “buen día”, y se usa apenas uno llega al trabajo (teniendo en cuenta que se llega al trabajo por la mañana).
  • おつかれさまです – otsukaresama desu:se usa al salir del trabajo, para despedirse de los demás. Literalmente es algo como “fue un día agotador”.

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Creemos que los personaje...

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Por: Redacción PUNTO zero

En la segunda entrega de japonés básico, presentamos los días de la semana, meses y expresiones de tiempo. Estaremos en los próximos meses trabajando para realizar algunas entrevistas con personas de dicha comunidad para escuchar sus perspectivas y conocerlos mejor.

Días de la semana

Lunes – 月曜日 (getsuyōbi)

Martes – 火曜日 (kayōbi)

Miércoles – 水曜日 (suiyōbi)

Jueves – 木曜日 (mokuyōbi)

Viernes – 金曜日 (kin’yōbi)

Sábado – 土曜日 (doyōbi)

Domigo – 日曜日 (nichiyōbi)

Meses

Enero – 1月 (ichigatsu)

Febrero – 2月 (nigatsu)

Marzo – 3月 (sangatsu)

Abril – 4月 (shigatsu)

Mayo – 5月 (gogatsu)

Junio – 6月 (rokugatsu)

Julio – 7月 (shichigatsu)

Agosto – 8月 (hachigatsu)

Septiembre – 9月 (kugatsu)

Octubre – 10月 (jūgatsu)

Noviembre – 11月 (jūichigatsu)

Diciembre – 12月 (jūnigatsu)

Tiempos

Hoy – 今日(kyō)

ayer – 昨日(kinō)

mañana – 明日(ashita)

esta semana – 今週(konshū)

la semana pasada – 先週(senshū)

la semana próxima – 来週(raishū)

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Por: Redacción Punto Zero

Debido a la gran presencia de japoneses en nuestra región y con ánimos de integración con esa magnífica cultura, estaremos poniendo sobre la mesa, algunas expresiones básicas que nos permitan convivir y comprenderlos mejor.

Bienvenido Yokoso ようこそ
Mucho gusto Hajime mash’te はじめまして
Buenos días Ohayoo (gozaimas’) おはようございます
Buenas tardes Konnichiwa こんにちは
Buenas noches Konbanwa こんばんは
Buenas noches (para irse a dormir) Oyasumi (nasai) おやすみなさい
¿Cómo estás? Ogenki desuka おげんき ですか?
Bien, gracias

 

Watashiwa genki desu. Arigato. わたしは げんき です。ありがとう。
Gracias Arigato ありがとう
De nada Dō itashimashite どう致しましてどういたしまして
Por favor Kudasai ください
Disculpe (para llamar la atención) Sumimasen すみません
Perdone (ofreciendo una disculpa por un error/falta) Gomen nasai ごめん なさい
¿Hablas inglés? Eigo wa dekimasu ka?

 

英はできますか

 

Yes / No / Un poco Hai/iie/chotto はい / いいえ / ちょっと
¿Comprendes? Wakarimasuka わかりますか?
Entiendo / No entiendo Wakarimasu/
wakarimasen
わかります/
わかりません
Adiós Sayonara さようなら

Números

0 zero/rei
1 ichi
2 ni
3 san
4 shi/yon
5 go
6 roku
7 shichi/nana
8 hachi
9 kyuu/ku
10 juu

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Por: CLAUDIO X. GONZÁLEZ ...

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Por:  Isabel Padilla Camarena

El inicio de la Segunda Guerra Mundial no fue simplemente por intereses expansionistas de Alemania o el deseo de un solo hombre. Un pasado tormentoso cubre el contexto por el cual se orilló a Alemania a verse en la necesidad de iniciar una segunda guerra 20 años después de haber terminado uno de los peores conflictos bélicos que el mundo había sufrido.

Alemania había sido una nación fuerte, de grandes cambios y con ambición, siempre con una visión hacía el futuro, sin embargo; el haber sido derrotada fue una cortada en el orgullo germano, creando una humillación que despertaría años después un gran nacionalismo y el resurgimiento del phönix alemán. Así, y para comprender las razones por las cuales Alemania comenzaría su expansión territorial ocasionando el inicio de la Segunda Guerra Mundial, se debe conocer un poco más el contexto y los detalles.

El Tratado de Versalles, documento que puso fin oficialmente a la Primera Guerra, fue presentado a Alemania en mayo de 1919 como única alternativa para la paz, ya que el rechazarlo implicaba la reanudación de las hostilidades. Un mes después de su presentación, fue firmado en junio de 1919 por las potencias europeas y como era lógico por la tierra del Führer.

Uno de los puntos principales en dicho documento, determinaba que Alemania debía aceptar todas las responsabilidades por haber causado la Gran Guerra y se fijaba una indemnización para las potencias vencedoras, de un total de 140,000 millones de marcos alemanes – a Francia le correspondía el 50% de la indemnización, a Gran Bretaña el 22%, a Italia el 10% y a Bélgica el 8%. Apenas el 3 de Octubre de 2010 ¡hace cuatro años! Alemania por fin liquidó la deuda.

Además de lo anterior, se estipulaba la pérdida de territorio y de todas las colonias que tenía en África. Debía devolver los territorios de Alsacia y Lorena a Francia – ganados por Alemania en 1871 – Prusia Oriental fue desintegrada para dar territorio a la recién formada Polonia. La cuenca carbonífera del Sarre pasaría a ser administrada por la Sociedad de Naciones y explotada económicamente por Francia durante 15 años, perdiendo con esto parte considerable de su producción agrícola y mineral.

Alemania perdió en total el 13% de su territorio – donde vivía el 10% de su población total. Fue ocupada por las tropas aliadas, dejada sin artillería pesada, submarinos y aeronaves y además su armada fue limitada a 100,000 hombres y 4,000 oficiales, muy pocos hombres para mantener el control interno considerando los disturbios de la postguerra.

Los alemanes siempre consideraron el tratado como un dictamen -diktat- impuesto a la fuerza, sin la posibilidad de un mecanismo de negociación. Los aliados se reunieron anteriormente para plantear los puntos del Tratado, sin embargo; los alemanes no fueron admitidos en la Conferencia de Versalles y el documento final no tenía posibilidad de negociación alguna. Alemania no podía soportar el precepto de que se aceptara toda la culpa y la responsabilidad en la iniciación de la guerra y las condiciones tan duras en las que se les impuso la paz.

La firma del Tratado originó tensión e inestabilidad política y social, principalmente entre quienes estaban a favor de revocar el tratado y aquellos que intentaban suavizar las cláusulas más perjudiciales, lo que generó una gran división interna. Esto y las condiciones impuestas por el exterior, fueron utilizadas por el nazismo para alcanzar el poder y como pretexto para su política expansionista.

En lugar de haber sido un tratado de paz, fue uno que propicio otra guerra. La paz impuesta sirvió a Hitler como base para increpar a quienes lo firmaron. El tratado proponía y buscaba mantener al país en una situación de debilidad permanente para que nunca más fuera una amenaza… estaban en un error.

Muchos historiadores concuerdan en que quedó demostrado cómo muchos puntos del Tratado de Versalles, dieron lugar a futuros conflictos. El nazismo aprovechó el estado de debilidad y desesperación de la población germana y Hitler supo aprovechar la inestabilidad del país a su favor y dar inicio al Tercer Reich alemán. Un Imperio que renació de las cenizas y con más fuerza. Las potencias mundiales no sabían que gracias a un pedazo de papel y una firma, despertarían a un gigante que duró en paz tan solo 20 años.

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Por: GABRIEL CRUZ TW. @G...

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Por: Isabel Padilla Camarena

Después de haber aceptado la culpabilidad por haber iniciado la Gran Guerra, Alemania se vio sumergida en un periodo de oscuridad. Nunca aceptó que la obligaran a firmar por completo el Tratado de Versalles. El Sentimiento de injusticia se percibía entre la población alemana, principalmente por las pérdidas territoriales y las cargas materiales en forma de reparaciones de guerra que debían pagar a las potencias vencedoras.

Alemania siempre había sido dominada por burgueses hasta el fin de la Gran Guerra, pero una revolución interna en 1918 obligó al Kaiser Guillermo II y a los príncipes gobernantes de los demás estados alemanes a abdicar; así, con la caída del Imperio Alemán en 1918 y una monarquía que poco a poco se iba desvaneciendo, dio inicio a un pequeño periodo de democracia en el cual, un año después se instauró la República de Weimar – dominada por las mismas elites políticas-, la cual solo duró 11 años y su gobierno se caracterizó por una gran inestabilidad política, económica y social.

El periodo entre la Primera y la Segunda Guerra Mundial, fue una época de desesperación para Alemania. Humillada y débil, debía hacer frente a los cargos presentados en su contra por el Tratado de Versalles firmado el 28 de Junio de 1919.

Aunado a lo anterior y como consecuencia de la Primera Guerra Mundial, los países destruidos – entre ellos Alemania – habían recibido fuertes préstamos por parte de los Estados Unidos con el fin de reconstruirse, sin embargo; los desajustes en la economía norteamericana por el gran número de créditos otorgados desencadenaron la crisis de 1929 y el apoyo financiero a los países de Europa se canceló. Al disminuir la inversión y apoyo estadounidenses, Alemania comenzó a derrumbarse ya que además de mantenerse a flote, debían responder por las deudas contraídas.

La obligación de estar pagando constantemente a Francia, más la baja capacidad de producción y el nulo crecimiento económico, generaron una creciente inflación que a su vez causó un aumento en el desempleo, llegando a ser casi de 6 millones de personas. La elevada inflación casi termina con la clase media, quienes empobrecidos y sin un rayo de esperanza, comenzaron a sentirse atraídos por los grupos políticos radicales, con la ilusión de que ellos pudieran hacer un cambio.

Las condiciones económicas y los ideales radicales, originaron que la República de Weimar cayera por su propio peso, ya que no fue capaz de solucionar sus problemas perdiendo así, la credibilidad y el apoyo de su mismo pueblo.

La inestabilidad abrió la puerta a los partidos políticos radicales, principalmente al NSDAP, Partido Nacional Socialista Obrero Alemán, fundado en 1919, al cual Adolfo Hitler se unió y tras un año de afiliación, llegó a convertirse en el líder del partido comúnmente conocido como Nazi.

Hitler supo aprovechar la desesperación del pueblo alemán para llegar al poder y años después gobernar instaurando un nuevo orden político, económico y social.

El periodo entre guerras de Alemania fue uno de los más oscuros y desesperados de su historia, un lapso de debilidad que a la distancia, nos sigue demostrando que el espíritu del pueblo germano jamás se ha vencido fácilmente.

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Por: Redacción PZ Acti...

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Google recopila suficientes datos
para construir portafolios comprensibles de
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con exactitud y al momento tu localización.

“Japonóloga”. Máster en Asia Oriental. Traductora con inglés y japonés, escritora y fotógrafa aficionada.Laura Chan

 

La-estetica-japonesa-JapanRealmLa estética japonesa, que es casi como una filosofía de vida por los conceptos que tiene en cuenta, no sólo ha dado forma a las artes tradicionales sino también a los códigos sociales y manera de ser de los japoneses, es decir, ha influido y mucho en el día a día de la vida japonesa y aún hoy se deja notar.

Esta estética nipona se basa en una serie de ideales de belleza y valores estéticos (como miyabi, wabi sabi, iki, mono no aware, shibui, mujōkan, yūgen, johakyū, geidō…), pero, ¿qué hace que algo sea bello para los japoneses? La estética japonesa surge de la combinación de las dos religiones mayoritarias y más influyentes del país: el sintoísmo y el budismo.

Mientras que el sintoísmo deja notar su influencia a través de la importancia de la naturaleza, el budismo zen lo hace en la caducidad e imperfección de las cosas. De ahí que surjan cuatro de los valores generales claves de la estética japonesa, que se oponen en cierta medida a la visión occidental del concepto de belleza y arte; son la asimetría o irregularidad, la insinuación o capacidad de sugerir, la caducidad y la sencillez o naturalidad.

Asimetría o irregularidad: Si en Occidente buscamos la simetría y el equilibrio, entendiendo que si algo no es simétrico no es bello, porque está “descompensado”, en Japón el desequilibrio visual es bello. Y lo es justamente porque “imita a la naturaleza”, ya que la naturaleza es irregular, no simétrica.

En la vida actual, podemos encontrar la importancia que tiene este valor estético por ejemplo en la celebración del mes de noviembre shichi-go-san, que celebra la irregularidad (de los años de niños y niñas). Los jardines tradicionales japoneses son un ejemplo perfecto de la belleza de la asimetría y la irregularidad; son jardines que imitan el paisaje de la naturaleza y por lo tanto son asimétricos e irregulares y justamente eso los hace bellos.

Capacidad de sugerir o de insinuación: Lo bello es lo que se insinúa, no lo que se muestra. Lo directo, franco, claro y sin ambigüedades es rudo y maleducado. Las cosas hay que darlas a entender, hay que sugerirlas, hay que mostrarlas de forma indirecta. Es la idea de “dar a entender sin decir”.

Las geishas son un claro ejemplo del poder de la insinuación, cubriendo su rostro de maquillaje blanco o vistiendo sobrios kimonos estampados pero dejando entrever el rojo del kimono interior. Es el iki, o la elegancia sensual, de la que ya hablamos.

Caducidad: En Japón no existe el deseo de perdurar para toda la eternidad, porque no existe el concepto filosófico de la inmortalidad del alma. Mientras en Grecia, por ejemplo, se construía en piedra (material resistente que sobrevivía al artista), en Japón se utiliza la madera, más caduca y además más ligada a la naturaleza.

De ahí la afición de los japoneses por la efímera belleza de los sakura o cerezos en flor, o también por el arte ikebana o arreglo floral, que es un arte efímero, caduco.

Sencillez o la naturalidad: En Japón las formas bellas son las formas no rebuscadas o elaboradas, son las cosas pequeñas por encima de las grandes construcciones. Por ejemplo, las cerámicas raku o zen destacan por su imperfección aparente, por su tosquedad. No son refinadas, no parecen bien terminadas, parece que tengan defectos (que normalmente han sido deliberadamente añadidos). En este caso es una ‘naturalidad’ aparente. Mucho se podría decir, de todas formas, sobre si es realmente natural y sencillo algo a lo que se le han añadido estos defectos a propósito.

El refinamiento sutil, que no se ostenta, ni se dice ni se muestra, sino que se insinúa (miyabi), la capacidad de sentir y de conmoverse (mono no aware), la importancia de la fugacidad, de lo efímero y lo caduco (mujōkan), la oscuridad de la belleza, el misterio de una belleza que no se puede descubrir (yūgen), la belleza de las cosas mundanas (wabi sabi), la sensualidad elegante y sobria (iki), la sencillez refinada (shibui), la apreciación por la creación y la formación (geidō), la belleza del movimiento y del tempo (johakyū)… son ideas que han influido a lo largo de los siglos el concepto de estética del país del sol naciente.

“Japonóloga”. Máster en Asia Oriental. Traductora con inglés y japonés, escritora y fotógrafa aficionada.Laura Chan

 

Normas basicas de etiqueta japonesaPodría escribir muchas entradas de etiqueta japonesa: en la mesa, en los baños termales, en el transporte público, a la hora de comer sushi… pero hoy voy a centrarme en algunas normas básicas que no podemos olvidar.

Japón es un país de grandes formalidades, así que es importante conocer ciertas costumbres para no meter demasiado la pata en ciertas ocasiones.

Calcetines sin agujeros y pies limpios.

Es costumbre quitarse los zapatos al entrar en casas, escuelas e institutos, algunos templos y restaurantes, etc. Recuerda también que las zapatillas para entrar al lavabo son diferentes, así que tendremos que cambiar de unas a otras según el caso.

Ejercita tu cuello y tu espalda.

La reverencia (ojigi) es otra de las bases de la conducta social, no es una humillación o un sometimiento, sino una muestra de confianza (piensa en una época en la que los samuráis llevaban afiladas katana, ofrecer el cuello en señal de saludo era una gran muestra de confianza y entrega) y es un gesto básico en Japón que sirve para saludar, pedir perdón, dar las gracias, despedirse. La reverencia permite respetar el espacio personal en una cultura poco abierta al contacto físico en público.

Guárdate los mocos.

En Japón es de mala educación sonarse la nariz en público, especialmente si hacemos ruido o grandes movimientos. En caso de necesidad, se permite que uno se seque suavemente la nariz con un pañuelo dando pequeños toquecitos, pero nada más. También, es costumbre y muestra de respeto ponerse una mascarilla de estilo quirúrgico cuando uno está resfriado, con el fin de minimizar el contagio de los demás.

¡Que no se te olvide el regalito…!

Si vivimos en Japón o interactuaremos con japoneses, siempre tendremos que tener presente el asunto del regalo. Si nos vamos de vacaciones, tendremos que volver con un pequeño omiyage, pero si vamos de visita y nos reunimos con amigos japoneses allí, tendremos que ir con un pequeño regalito, porque ellos también nos darán algo, un tsumaranai mono, como suelen decir, algo sin importancia, pero que tiene mucha importancia en las normas sociales establecidas.

A dos manos, siempre

A la hora de recibir un regalo lo haremos siempre con las dos manos y añadiremos una ligera reverencia, según la formalidad del evento. En el pasado era costumbre no abrir el regalo delante de la persona, pero en la actualidad es común preguntar, casi retóricamente, si podemos abrirlo. Este gesto de recibir las cosas con las dos manos se aplica también a las tarjetas de presentación.

No te emborrachas, ¡te emborrachan!

El alcohol es una parte importante de la comunicación en una sociedad tan jerarquizada y con tantos formalismos. Es costumbre siempre servir al resto y nunca servirse a uno mismo. En cuanto hayamos acabado de servir al resto, dejaremos la botella encima de la mesa y esperaremos a que otra persona nos sirva a nosotros.

Los palillos no son para tocar el tambor

Nunca debemos clavar los palillos en el bol de arroz y pasar la comida directamente entre palillos. En caso de no disponer de palillos o cucharas para servirnos si estamos compartiendo comida con otros comensales, es de buena educación utilizar el extremo superior de nuestros palillos (el que no nos introducimos en la boca) para servirnos y así mantener ‘limpia’ la comida.

No te líes entre el dedo índice y la mano

Si queremos señalar a alguien, es de mal gusto hacerlo con el dedo índice; se hace con las palmas de las manos hacia arriba. Pero en cambio, cuando queremos hablar de nosotros mismos, no nos llevamos la mano al pecho, sino que nos llevamos el dedo índice a la nariz.

Más datos y menos voz

Poca gente habla por el móvil en público en Japón, especialmente en el tren o en sitios cerrados. Si es urgente y deben hacerlo, se tapan la boca, hablan en voz baja e intentan acabar la conversación cuanto antes, pero no suele ser habitual, y el móvil suele estar en silencio. Usar el móvil no está mal visto, pero sí hablar por largo tiempo a través de este en espacios públicos.

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Por: Gabriel Hernández ...