Por: Redacción PZ

Nació en Quito hace 34 años, con una Maestría en Administración Pública de la Escuela Kennedy de Gobierno de la Universidad de Harvard, trabaja para el Programa de Alimentos de las Naciones Unidas desde hace ya 9 años. Lo que comenzó como una oportunidad en el programa de jóvenes profesionales, donde individuos con gran potencial de convertirse en futuros líderes encuentran espacios de desarrollo, la ha llevado a vivir en países tan diversos como Tanzania, Malawi, Kenya, Etiopía, Haití y más.

Desde su oficina en Roma, nos explica mediante una entrevista telefónica, que es parte del equipo responsable de los programas de protección social, donde además de coordinar el diseño de la estrategia global del Programa de Alimentos Escolares, que beneficia a más de 27 millones de niños al año, asesora directamente a gobiernos como el de China, México, Haití, Madagascar y otros.

“En América Latina el panorama de alimentación es muy bueno. En la región se encuentran algunos de los mejores programas del mundo, como son los de Brasil, Chile, Ecuador y México”.

Hace algunas semanas, estuvo de visita en nuestro país en el marco de la Cruzada contra el Hambre, convocada por el Presidente Enrique Peña Nieto y el Gobierno Federal. Como resultado de su involucramiento en esta misión internacional, estará periódicamente pisando suelo mexicano para asesorar al gobierno en diferentes planes de protección social y seguridad alimentaria, entre ellos el de alimentación escolar.

“El Programa Mundial de Alimentos, ha estado apoyando a gobiernos con este tipo de programas desde hace más de 45 años. Por lo tanto, es una intervención que tiene una trayectoria larga y establecida”

Sin embargo, lo que Carmen ha hecho en los últimos cinco años, a través de diferentes publicaciones y consultorías, es re-conceptualizar y revalorizar los programas de alimentación escolar dentro de la política pública.

Hasta hace pocos años, estos programas eran vistos como intervenciones asistencialistas, generalmente apoyados por donaciones de comida del exterior y en algunos casos eran vistos como programas de caridad o beneficencia.

Sin embargo, en últimas fechas y a consecuencia de la volatilidad de los precios internacionales de los alimentos y el petróleo, la perspectiva sobre este tipo de programas ha cambiado y hoy se entienden como fundamentales para el desarrollo de los niños y la sociedad en el largo plazo.

En un libro del cual es coautora “Rethinking School Feeding” (Repensando la alimentación escolar), se concluye que los programas no son solamente entregas de comida , sino piezas estratégicas en la red de protección social que incluye, educación y salud.

Entonces ¿qué resultados podrían esperarse de la Cruzada Nacional contra el Hambre en México? Sin dudar responde, yo creo que el aporte más valioso de la Cruzada contra el Hambre sería el de lograr una mayor equidad y por ende una mayor cohesión social. Esto se daría si la Cruzada llega a los sitios más remotos, más aislados, donde vive la población más vulnerable y pobre, y le da acceso a servicios que hasta ahora no ha tenido. La Cruzada contra el Hambre se propone garantizar el acceso a alimentos básicos a quienes no lo tienen y eso es hablar fundamentalmente de dignidad y de respeto a los derechos de todos los Mexicanos.

Convencidos de que Carmen es un agente de cambio en el escenario global, preguntamos: ¿Qué consejo le darías a todos aquellos que quieren hacer una diferencia en el mundo? Buscar un problema o un tema que te apasione porque luchar por cambiar el “status quo” es muy difícil y requiere de muchos sacrificios que solo puedes estar dispuesto a hacer si por lo que estas luchando te toca en lo mas profundo de tu corazón.

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